Tiempo de jugar, que es el mejor

En esta nueva columna para nuestro blog, la psicopedagoga Constanza Orbaiz reflexiona acerca de la importancia del juego espontáneo y los momentos de disfrute para los chicos.

“Quiero tiempo, pero no apurado

Tiempo de jugar que es el mejor

Por favor, me lo da suelto y no enjaulado

adentro de un despertador”

María Elena Walsh, “Marcha de Osías”

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En esta época de tiempos cortos, de aprovechar el tiempo y de no dejarlo pasar, es preciso que nos permitamosperderlo un poco, animarnos al tiempo libre. Y que le demos ocasión a los chicos de tener ese tiempo libre también, porque en esos momentos es cuando tendrán oportunidad de jugar.

Jugar de manera creativa y espontánea sólo es posible si los chicos cuentan con tiempo libre, tiempo no reglado, para hacer eso que muchos autores nombran como el trabajo de la infancia: EL JUEGO.

En general, hoy los chicos tienen poco tiempo para jugar. En el caso de los niños sin discapacidad, esto se da por ejemplo cuando van a un colegio doble turno y después asisten además a actividades extracurriculares.

Y es una vorágine que no para. Y que, en algún punto se retroalimenta: Los chicos no pueden parar y cada vez necesitan más. Pero no pueden parar porque el contexto tampoco lo hace.

Allí encontramos un paralelismo con los chicos con discapacidad. Ellos quizás no van a 

un colegio con doble turno ni tienen actividades extracurriculares, pero tienen terapias que les demandan gran parte de la semana y que también insumen energía.

Sobre este punto, muchos padres lo que dicen es “yo no veo que se canse”. Pero también el cansancio puede expresarse como una sobrexcitación.De alguna manera, los chicos están como “pasados”. Llega entonces el momento de plantearse la cantidad y calidad de actividades. Y darle lugar al disfrute.

 

Libertad y energía para jugar

Volviendo al tema del juego: PARA QUE HAYA JUEGO, TIENE QUE HABER TIEMPO LIBRE. PARA QUE HAYA CREATIVIDAD, TIENE QUE HABER TIEMPO LIBRE. Es preciso que los grandes le demos cabida.

Ahora, los adultos muchas veces ven el tiempo libre, en el caso de los chicos con discapacidad, como algo malo. De alguna manera, le temen al tiempo libre. Porque pareciera que es una pérdida. “Al tiempo que hay que ganarle a toda costa”. “No hay que perder el tiempo”.

Pero no es tan así. Retomando lo que conversábamos durante nuestro primer encuentro en este blog, hay que evaluar qué le sirve y qué no al niño.

Los niños siempre tienen que tener un rato libre (¡mucho más que un rato!). Y en ese tiempo libre tienen que estar con energía para jugar.

 

Un momento para el disfrute compartido

Además, muchas veces cuando hay una discapacidad motriz, por ejemplo, se necesita otro que ayude a jugar y entonces nos encontramos con un espacio propicio para pasarla bien juntos y fortalecer el vínculo.

Y el juego va tomando diferentes formas. Puede ser poder tirar una pelota solo. O puede ser agarrar un muñeco y darle diferentes connotaciones. Muchas veces, el juego es muy simple. Lo que importa justamente es que al niño lo gratifique.

Y buscar el placer, porque si el placer está, la vuelta pedagógica va a estar también. Pero, ante todo, el placer. Porque, de vuelta digo: No se trata de ganarle al tiempo y que todo “sirva”. Démosle una chance al tiempo no apurado, al de jugar que, como decía María Elena, es el mejor.

 

Constanza Orbaiz

Psicopedagoga especializada en discapacidad

constanzaorbaiz@yahoo.com.ar

 

Mini CV

Constanza Orbaiz es psicopedagoga especializada en discapacidad y tiene, además, una parálisis cerebral que la acompaña desde su nacimiento. Con gran esfuerzo y tenacidad, logró completar sus estudios terciarios y universitarios y abrirse camino en el mundo profesional. En los últimos años, se ha convertido en un referente indiscutido en temas de diversidad y, por su singular mirada de la discapacidad “desde adentro”, es frecuente encontrarla en disertaciones y entrevistas en medios de comunicación o entidades educativas, entre otras instituciones. Hoy trabaja como psicopedagoga en un jardín de infantes de Tortuguitas, dicta capacitaciones a profesionales y padres y atiende pacientes particulares en su consultorio de Martínez.

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