Ropa inclusiva para grandes y chicos

Superestética, práctica y especialmente diseñada para personas con discapacidad. Así es la indumentaria de la marca Handy. Hablamos con su creadora, Miriam Nujimovich.

Son prendas bellísimas y de tendencia, confeccionadas con telas de primera calidad y diseño cuidado. Y son INCLUSIVAS: la ropa de Handy está pensada para personas con movilidad reducida.

“Handy tiene muchas funciones por adentro pero no se nota nada por afuera. Es ropa de moda”, sostuvo su creadora, Miriam Nujimovich y explicó que sus pantalones chupines de mujer, por ejemplo, son realizados en tela de jean muy flexible (elastano/lycra) y cuentan con medidas acordes con las del cuerpo de una persona que está en silla de ruedas (diferentes a las de una persona parada), cintura con elástico, cremalleras extralargas con cierres de velcro, bolsillos accesibles en la parte superior y delantera, costuras planas y abiertas que protegen de escaras o rozaduras, orificio para sonda, y agarraderas en la parte interior de la prenda que hacen que la persona se la pueda poner más fácilmente, entre otras singularidades.

Estos originales detalles, que también se encuentran en la ropa de hombre y en la de niños (del talle 4 al 14), son los que convierten a Handy en una marca de vanguardia y la han hecho merecedora de múltiples reconocimientos (Miriam fue postulada como emprendedora del año por el Ministerio de Producción y por ALPI, y su emprendimiento, seleccionado por el Programa/concurso Naves de la Universidad Austral y el Programa IncuBAte de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros).

El catálogo completo puede consultarse en su página web y pronto contaremos también con sus productos en la tienda online de Zona de Sentidos.

Un emprendimiento nacido de la necesidad personal

Vale destacar que la primera clienta y modelo de Handy fue la propia Miriam, su fundadora. Es que hace nueve años sufrió un ACV que marcó su vida para siempre y la llevó a pasar dos meses internada en el hospital Jackson Memorial, de ese país.

En cuanto recibió el alta, Miriam volvió a Buenos Aires con su pequeño hijo Matthew y se instaló en casa de sus padres. A partir de entonces, comenzó una lenta recuperación, con rehabilitación ambulatoria en Fleni Escobar durante las mañanas y terapias particulares en las tardes.

Poco a poco, Miriam comenzó a salir adelante, aunque no fue fácil. Le costó muchísimo volver a hablar: “Me confundía mucho. Tenía que sacar las palabras que estaban escondidas en mi cerebro, es difícil de explicar. Hablaba muy despacio, tanto que mi papá me decía en chiste: nena, no me hables más en quichua”, recordó. También trabajó duramente para recuperar gradualmente la movilidad de sus extremidades.

Así y todo, fue superando los desafíos que le imponía su condición y decidió irse de vacaciones con su hijo Matthew. Era invierno, por lo cual al aire libre hacía frío, pero en los restaurantes y cafés la calefacción estaba muy alta. Entonces, cada vez que entraba a algún lugar, necesitaba sacarse la campera y al salir, volvérsela a poner. “Le pedía a Matthew que me ayudara a abrocharla y desabrocharla. Y a la noche quedábamos agotados los dos. Entonces dije: ¿no hay un negocio de ropa para gente con discapacidad?”. No encontró ninguno y así fue como se decidió a crear Handy.

Al regresar a casa, llamó a su modista (“la que te hace un ruedo, que te salva las prendas que te van mal”) para que empezara a plasmar sus ideas. Cuatro años más tarde, abrió la página de Facebook de Handy, adonde la gente comenzó a hacerle pedidos, y poco tiempo después, el sitio web.

Miriam sigue avanzando, llena de ideas y dispuesta a continuar abriéndose camino. “Nadie decía que yo iba a poder estar en pareja, que iba a poder vivir con mi hijo, que iba a poder viajar. Y de todo lo que me dijeron, hice todo lo contrario”, reflexionó.

 

Hoy lleva adelante Handy junto a su actual pareja, Eduardo, está preparando la nueva temporada que llega en marzo y generando alianzas para que sus productos y su experiencia lleguen a más gente.

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