Recursos para trabajar la diversidad

Para abrir la mente y generar una comunidad más inclusiva, debemos visibilizar realidades diferentes. Estos muñecos “reales” son un camino para generar conciencia y empatía en los más chiquitos.

Si queremos una sociedad inclusiva y respetuosa por la diferencia ¿Por qué los muñecos de nuestros chicos son todos parecidos? ¿Qué tan representada está la realidad cotidiana en esos juguetes? ¿Cuántas Barbies o superhéroes musculosos hay en la vida real?

Y al hablar de discapacidad, la brecha entre la imagen de
la mayoría de los muñecos y la realidad suele ser mayor todavía. Claro que los chicos, que muchas veces nos superan a los adultos en sensibilidad y conciencia por el otro, saben sortear ese abismo de las maneras más sencillas. Una sillita cualquiera o una cajita se convierte en silla de ruedas, un lápiz hace de muleta, un marcador común y silvestre puede cambiar el color de piel o agregar rasgos característicos al rostro, por ejemplo.

 

Muñecos inclusivos

Sin embargo, depende en gran medida de los adultos dar a conocer el valor de la diferencia para que unos integren y otros puedan sentirse representados. Muchas veces creemos que nos faltan herramientas, pero esos recursos existen y, cada vez más, están a nuestro alcance.

Un ejemplo de juguetes inclusivos es la colección Un muñeco como yo, que ofrece una propuesta de juego basada en la vida real, para que cada niño pueda sentirse valorado e incluido.

Los personajes de esta serie tienen características propias y una personalidad que los chicos podrán enriquecer o reinventar dejando volar su propia imaginación:

  • Santiago. Está siempre despeinado y usa lentes de colores. A la tarde, le gusta ir a la plaza a tocar tambores con sus amigos. Tiene Síndrome de Down y sueña con ser un gran baterista.
  • Juana. Usa lentes y siempre le gustaron las palabras: las desparrama, las combina por color, las hilvana… y así nacen las historias.
  • Emilia. No tiene apuro, es divertida y adora la música. Tiene Síndrome de Down. Cuando ríe, se le ilumina toda la cara… ¡la habitación entera, la casa y el barrio!
  • Valentín. Tiene muchos amigos y una familia muy divertida. En su silla, disfruta de las actividades al aire libre y su pasión es jugar al tenis.
  • Vive cerca del mar y le gusta tocar la arena con los pies descalzos. Siempre desayuna frutas y tiene muy buen humor.
  • Es chiquita y tiene un secreto: dice que, adentro del corazón, todos tenemos magia y la podemos regalar a los que queremos mucho.
  • Pascual. Le gusta cantar y mirar las estrellas panza arriba, trepar a los árboles y andar en patineta.

Esperamos que estas propuestas abran el juego a la diversidad en el colegio, la familia, los amigos y el barrio. ¿Se les ocurre alguna otra?

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