La preocupación de los padres

En esta nueva columna, la dra. María José Fattore, pediatra-neonatóloga especializada en desarrollo infantil, destaca la importancia y relevancia de las preocupaciones y dudas formuladas durante la consulta pediátrica.

 

“Ya tiene siete meses, ¿no debería sentarse?”. “Me dicen que se porta

mal en el colegio”. “¿Por qué será que muerde a otros chicos?”. Los padres llegan a la consulta pediátrica con muchas dudas y preocupaciones acerca del desarrollo de sus hijos. En ese espacio privilegiado de la consulta, los médicos debemos tomar en cuenta esas preocupaciones, indagar en el caso de que no surjan espontáneamente e incluirlas en la historia clínica de los niños.

Es que esas inquietudes podrán variar de una consulta a la otra. Y también es posible que el papá perciba algunas cosas y la mamá, otras. A veces, podrán ser cuestiones no angustiantes pero que los desbordan, y que pueden ser solucionadas con un simple consejo. Otras, serán preocupaciones que podrán relevar el origen de un problema en el desarrollo del niño. Entonces ahí el pediatra debe hacer preguntas más dirigidas y formuladas con cuidado.

 

“Es chiquito. Ya va a hablar”

Cuando los padres tienen preocupaciones sobre el desarrollo de sus hijos, en general, suelen ser ciertas, como “me preocupa que mi hijo tiene dos años y no habla” o “todavía no se sienta y ya tiene siete meses”. Ante ese tipo de comentarios, muchas veces, los pediatras responden: “Es chiquito. Ya va a hablar”. Y entonces es cuando se pierde la oportunidad.

Porque algunos pediatras pueden dar respuestas como esa por desconocimiento. La respuesta “Es chiquito. Ya va a hablar” puede formar parte del desconocimiento de que un niño a los dos años debe hablar, tener más de veinte palabras, decir palabras-frase, tener atención conjunta, lenguaje corporal, gestual, hablar un lenguaje extranjero (médicamente jerga), etc.

Las mencionadas son cuestiones básicas en el desarrollo del lenguaje que muchos pediatras desconocen y entonces dicen “es chiquito, todavía le falta”, y eso es minimizar el problema, lo que tiene como consecuencia que no se pueda intervenir de manera temprana y oportuna y que el niño pierda la oportunidad.

Por eso, decimos queel pediatra debe dar importancia a las preocupaciones de los padres acerca del desarrollo de los niños.Las inquietudes que los padres plantean son sensibles y específicas y sirven para detectar problemas del desarrollo. De acuerdo con la bibliografía sobre el tema, las preocupaciones suelen ser válidas cuando se evalúa luego al niño y se estudia en concreto qué dificultad tiene.

Al respecto, F.P.Glascoe realizó un estudio que determinó que las dificultades conductuales y emocionales significativas de los niños son las más asociadas a las preocupaciones formuladas por los padres (y que luego se corroboran clínicamente) y su relación con la detección de problemas en la salud mental.

Sostiene Glascoe que las mayores preocupaciones de los padres son muy sensibles y específicas para detectar problemas de conducta y problemas emocionales. Algunos ejemplos de ellas pueden ser: “Mi hijo hace muchos berrinches”, “No se porta bien en el colegio” o “Muerde a sus compañeritos”.

En tanto que las dificultades más específicas suelen ser descubiertas previamente por el profesional que tiene mayores conocimientos acerca de las diferentes etapas del desarrollo infantil

Así y todo, vale la pena destacar que el médico debe tener en cuenta que el entorno del consultorio puede influenciar al niño y, por lo tanto, tener presentes tres ámbitos de socialización: el consultorio, la casa y la escuela. Porque, por ejemplo, puede ser que el niño sea silente durante la consulta, pero en su casa hable mucho (como podrán aclarar sus padres, si se les pregunta al respecto).

Prepararse para la consulta

Si bien el pediatra siempre debe ser el referente, es importante que el acto de la consulta pediátrica no sea sólo pesar, medir e indicar vacunas. Debe ir más allá e incluir la cotidianidad en la vida diariacon consultas que los padres tranquilamente pueden llevar anotadas en el mismo cuaderno de control del niño.

Esas preguntas, muchas veces, serán acerca de cuestiones de crianza (que pueden ser resueltas en una consulta pediátrica corriente), pero otras podrán ser más de la índole del desarrollo y el pediatra les debe dar repuesta personalmente o mediante una interconsulta con algún especialista, aclarando a los padres las razones por las que se realiza la interconsulta(al respecto, no es válido pedir interconsultas “por las dudas”, porque se expone al niño a una sobremirada y sobreevaluación, sino que hay que pedirlas en tiempo y forma y con los profesionales correspondientes).

Por estas razones, la preocupación de los padres es importante y es relevante. Y los pediatras debemos tomarla en cuenta, para que los padres puedan ser parte y socios estratégicos de este seguimiento, de esta trayectoria del desarrollo de los niños.

Dra. María José Fattore, pediatra-neonatóloga especializada en Desarrollo Infantil

dramajofattore@gmail.com

 

Mini CV

La dra. María José Fattore es médica pediatra y neonatóloga con especializaciones en Economía y Gestión de la Salud y en Desarrollo Infantil, y orientación clínica en Seguimiento de Recién Nacidos de Alto Riesgo. Trabajó tanto en hospitales públicos (como el materno infantil de San Isidro) como privados (Clínica Independencia, Hospital Naval Pedro Mallo, Sanatorio de la Trinidad San Isidro, Maternidad Suizo-Argentina, entre otros) y ejerció una nutrida actividad docente, tanto en la Facultad de Medicina de la UBA como en múltiples cursos de capacitación, congresos y jornadas en los que se desempeñó como disertante, panelista y coordinadora. También publicó variados trabajos de investigación científica (dos de los cuales fueron premiados), tuvo participación en dos libros y es miembro de diferentes sociedades médicas. Actualmente se desempeña como directora general del Centro Municipal de Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil El Nido, perteneciente a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia del Municipio de San Isidro, y atiende en su consultorio particular de Florida (Vicente López, Bs. As.) como pediatra y neonatóloga, donde hace seguimiento de recién nacidos de alto riesgo y desarrollo infantil.

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