“La plenitud de cada chico está en lograr su potencial, que es único e incomparable”

“En Andares nos ocupamos de la atención de bebés, niños y adolescentes que tienen diferentes dificultades en su desarrollo. Funciona con un equipo interdisciplinario. Más que eso, en realidad se trata de un trabajo profundo en equipo. Cubrimos las áreas de psicopedagogía, psicología, fonoaudiología, terapia ocupacional y kinesiología y, además, hacemos un trabajo muy fuerte con la familia”, inició la charla con Zona de Sentidos la licenciada en Terapia Ocupacional Carolina Alchouron, quien es la coordinadora de Andares, una institución abocada al desarrollo integral del niño y la niña.
“Tenemos ateneos donde compartimos lo que está pasando con cada niño. Ahí cada participante del equipo puede opinar y en función de eso definimos cómo encarar el tratamiento. Pensamos en los pasos que se deben dar, siempre apuntando a la necesidad prioritaria de cada paciente para cada momento. Hacerlo de ese modo lleva a que todos estemos comprometidos con objetivos concretos y claros”, añadió la profesional, de 50 años, quien completó su formación en Integración Sensorial.

¿Y los objetivos que plantean se van alcanzando?

Considero que en la mayoría de casos sí. La tendencia es fortísima y queda reflejado en las planillas que vamos armando año tras año. Son de puño y letra y las hacemos en el momento con los padres. Inclusive se les pide que lleguen a la reunión de comienzo de año con ideas de cuáles son las necesidades primordiales. Siempre pensando en corto plazo y en cosas chiquitas. Por ejemplo, que un chico pueda aprender a comer solo, aunque sea parte de su comida. Tal vez medio plato. O que un niño pueda permanecer en una ronda del jardín sentadito como el resto de sus pares, por lo menos los primeros diez minutos. Que pueda compartir un juego con otro o dar pasitos con un andador o, incluso, colaborar para sacarse la remera. Esas cosas pequeñas son las que vamos pensando en la reunión de abril y cuando llega noviembre volvemos a encontrarnos para ver qué ocurrió. La mayoría de los objetivos se logran o están parcialmente logrados.

También puede ocurrir que no se alcance y en ese caso hay que considerar si lo que fue ideado era lo ideal. Es un todo aprendizaje llegar a saber lo que pueden lograr, que excede a una temática específica. Hay que pensar que la plenitud de cada chico está en lograr su potencial, que es absolutamente único e incomparable. Por eso debemos hacer ese ejercicio de trabajar con mucho juicio de realidad pensando realmente cuál es el potencial real y cómo podemos acompañarlo para que ese chico sea lo más pleno posible.

Imagino que debe dar cierta tranquilidad a la familia observar que su hijo/hija va alcanzando las metas que se trazaron…

Muchísimo. Pero no se trata tanto del logro del resultado, sino de cómo transitar el camino. También tenemos talleres para padres donde tienen la posibilidad de interactuar entre ellos. Ahí tocamos temas que surgen de los intereses de ellos, por ejemplo la comunicación en la familia, el mundo de los hermanos, la integración escolar o la inclusión. Tratamos de convocar a algún profesional de afuera o bien de Andares, aunque nos gusta que venga de afuera para sumar otras miradas. Se larga la temática, luego los padres trabajan entre ellos y van pensando cómo los mueven los asuntos que fueron surgiendo. Intentamos terminar pensando qué es lo que se pudo sacar de bueno. Acompañar los procesos es llenarlos de signos más, porque muchas veces detrás de las comparaciones con lo que pudo haber sido, con lo que no es, aparece el signo menos. Eso siempre va a impactar en cómo se vive el camino. Si damos vuelta la mirada y podemos disfrutar el momento tal como es, acompañarnos, ver qué es lo que se está necesitando entonces se está dando un gran paso.

Por eso el abordaje no es sólo del chico sino de toda la familia. Porque a veces ciertas situaciones atípicas dan vuelta la situación familiar y se crean desequilibrios que simplemente hay que reverlos, mirarlos y aprender. Este espacio lo conduce un matrimonio, no profesionales. También se arman grupos de hermanos, que duran cuatro encuentros, aunque sabemos que cuesta comprometerse con una actividad más. Estos sirven para dar luz a determinados asuntos que resultan fundamentales. Porque sabemos que el chico que está teniendo determinada dificultad lleva a que todo el mundo le preste atención, pero también ocurre, indefectiblemente, que haya otros a los que se les preste menos atención. De ese modo vamos pensando que para que sea efectivo el tratamiento para un chico requiere que podamos mirarlo de manera integral porque así todos quieren colaborar.

¿Trabajan con niños con cualquier diagnóstico?

Trabajamos con todos los diagnósticos y los no diagnósticos, en el sentido de que tenemos muchos chicos a los que cuesta encontrarles qué les está pasando. Con muchos empezamos a trabajar desde muy chiquitos porque hoy hay una agudeza mayor en la mirada de muchos médicos y de la sociedad en general. Esto llevó a modificar ciertas cosas que tal vez antes se pasaban por alto o se creía que respondían a que el niño era un malcriado. Hoy al chico al que le pasan algunas de estas situaciones se lo evalúa, se observa qué dimensión tiene, qué pronóstico puede tener y sobre todo se lo acompaña en su presente. Nosotros nos ocupamos de la evaluación clínica, mientras los médicos van tratando de encontrar si la temática pasa más por lo genético, lo neurológico, lo metabólico o por la conducta, y de eso modo se va dilucidando el problema. El trabajo médico en conjunto es muy importante para eso.

Andares funciona en General Pacheco, partido de Tigre, desde enero de 2008. Lo hacen como un centro de día desde las 8 de la mañana hasta las 19.45. Trabajan con sistema de reintegro. “Por el tipo de temática que atendemos manejamos números que se asemejan bastante al nomenclador nacional. Para que el reintegro que puedan tener sea lo más parecido posible a lo que se les va a cobrar”, agregó la docente que da clases en el posgrado de Terapia Ocupacional de la Universidad de Buenos Aires, quien explicó que no trabajan de manera directa con ninguna obra social ni prepaga.

“Me parece importante destacar que trabajamos mucho con bebés de riesgo. Cuanto antes empecemos a trabajar con los niños todo se suaviza más. También atendemos a niños que han nacido prematuros. El tema de la alimentación, de la regulación, porque hay bebés que lloran mucho, o bien las dificultades en los movimientos, cuanto antes los podamos abordar será mucho mejor el resultado final al que podremos llegar”, destacó.

“Me apasiona tener la oportunidad estar conduciendo un lugar como Andares, que veo que crece, que brindan un lindo servicio a la comunidad. Porque también recibimos a muchos chicos que vienen de la Fundación Nordelta, que llegan con muchas dificultades desde el punto de vista socio-económico y cultural. Esta organización evalúa a veinte familias por año, a las que ayuda a realizar todos los trámites necesarios en el Estado para que puedan tener el Certificado de Discapacidad y logren hacer valer sus derechos. Nosotros complementamos esa ayuda y colaboramos para su bienestar. Es un trabajo que me gusta mucho porque realmente son muchos los chicos con diferentes realidades en su vida que están llegando a Andares y que hacen que sea mucho más rico como lugar”, concluyó la licenciada Carolina Alchouron.

Portal: www.andaresequipo.com 

Teléfono: 4736-8093

Carolina

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