“Hacer una función distendida fue hermoso y no demandó tanto trabajo. Ojalá que otros lo copien”

Carla Calabrese es directora de la compañía teatral “The stage company” desde 2006. En la actualidad dirige Shrek, El Musical, que cuenta con 14 nominaciones a los Premios Hugo. Esta propuesta artística que brilla en el Teatro Maipo captó la atención de Zona de Sentidos cuando se animó a realizar, hace casi una semana, una función distendida. Una presentación inclusiva, con el mismo fervor y la misma alegría de siempre, pero con reglas menos estrictas que ayudaron a que todos los espectadores pudieran disfrutar el espectáculo sin temor de molestar al compañero de butaca o incluso a los actores. Por este motivo, conversamos con la impulsora de la iniciativa, quien se anima a incentivar esta innovación para los demás obras de la cartelera.

¿Qué es una “función distendida”?

Una función distendida es una función teatral que está sutilmente modificada para que las personas con capacidades sensoriales diferentes la puedan disfrutar. A veces, por distintos motivos, ya sea porque necesitan levantarse de las butacas muy seguido, moverse, hacer algún sonido o hablar en distintos momentos, no suele ser gente que vaya al teatro porque siente que molesta al de la butaca de al lado. Los trastornos del espectro autista, TGD (trastorno generalizado del desarrollo), o de psicomotricidad, entre otros, pueden conspirar contra la posibilidad de tenerlos entre el público porque sus acompañantes sienten que todo el tiempo les tienen que pedir que se queden sentados o que hagan silencio. Realmente se trata de personas que disfrutan las funciones, las entienden muy bien, entonces el hecho de que las producciones podamos hacer un pequeño esfuerzo para adaptarla a ellos, que todo el tiempo se están adaptando a nuestro mundo, es muy valioso. La verdad que todos estaban muy agradecidos. Hicimos la primera función distendida el sábado 5 de septiembre y fue muy gratificante realmente.

¿Cómo fue la experiencia? ¿Cómo viste al público? ¿Y a los actores?

Lo que primero hice fue averiguar cómo se hacía, porque nosotros lo habíamos visto en Londres. Allá se llama Relaxed performance. Acá le pusimos función distendida porque nos parecía que la calificaba bien. Lo que realmente está bueno es que no demanda tanto esfuerzo. Son un par de días que uno se tiene que dedicar a modificar mínimamente la puesta en escena. La luz de la sala permanece encendida constantemente, no hay luces fuertes, el sonido está mucho más bajo y se intenta que todo sea más suave. Además hay una actitud relajada en la sala. El espectador se puede mover, hablar y está aceptado porque todos están en la misma situación. Entonces la función se lleva a cabo con las reglas del teatro, pero mucho más relajadas. Respecto de los actores, a todos les pareció fantástico y la verdad es que hicieron un esfuerzo enorme para cambiar sus marcas donde había gritos o donde debían estar mezclados en la escena.

Muchos de los espectadores mencionados entienden mejor la obra si una separa bien la figura del fondo, entonces la mayoría de los actores se iban para atrás y comenzaban a acercarse los que hablaban de cosas relativas al conflicto de la historia. Después pasa por acostumbrarse a tener poco retorno en el escenario, evitar los apagones en la sala…Ese tipo de cosas, que son pequeñas, les permite disfrutar la función. Para nosotros no fue un gran esfuerzo, por eso me parece que se puede hacer tranquilamente y permite generar un espacio relajado. Lo que más se valoraba era eso, que no importaba si el familiar que habían traído se paraba o aplaudía en un lugar que supuestamente no correspondía. Eso estaba permitido y fue lo que más agradecían. Se valoraba el hecho de sentir que no molestaban. Para todos nosotros fue muy lindo hacerlo.

Muchos actores, además, compartieron un rato con el público después de la función. ¿Verdad?

Ahí me sorprendieron. La verdad me daba no sé qué pedirles eso porque tenían una función después. Pero me preguntaron si podían salir y les respondí que obviamente. Fue maravilloso que los chicos se pudieran acercar. En principio ellos no tenían que ir hacia los chicos, sino esperar que se acercaran para no asustarlos. Los grandes también se arrimaban. Los actores tenían claro lo que debían hacer y aunque tuvieron muy poco descanso entre las dos funciones estaban felices. Además, en los casos a los que a alguno del público le costaba movilizarse, pudieron aproximarse hasta ellos para compartir ese grato momento.

¿La función fue a mitad de precio?

Sí, la pusimos a mitad de precio como hacen también afuera para poder ayudar de algún modo. De todas maneras si había alguien que no podía pagar, como hubo, por supuesto que era bienvenido de todas maneras.

Al no demandarle tanto esfuerzo, ¿te parece que otras obras podrían imitar este estilo de función que impulsaron?

Estoy segurísima de que sí. El 24 de octubre hacemos otra por si alguien quiere venir a ver cómo lo estamos haciendo para poder aplicarlo. Realmente no es complicado y considero que puede hacerse tanto en infantiles como en obras de teatro para grandes. No lleva mucho tiempo de organización, es un poco de briefing (informe) a los actores y otro poco de ensayo. Actualmente estoy armando un instructivo, porque me lo están pidiendo, así que en algún momento lo vamos a publicar en la página de la compañía: http://www.thestagecompany.com.ar/ y https://www.facebook.com/thestagecompany . Está bueno que nos puedan copiar como hicimos nosotros con lo que hacían en el exterior. No importa de quién es la idea, sino que exista.

“Stage Company nació hace diez años. Así que hace rato que venimos haciendo musicales. Este es el primer musical enorme que hacemos. Por eso también estuvimos en Londres para poder observar todo esto. Me tocó dirigir la obra y participé también como actriz en otras que hicimos en el pasado. El año pasado hicimos Sueño de una noche de verano en el teatro Maipo que salió divina también, aunque era un poco más chica que Shrek. Esta es bastante más grande y nos está dando un montón de satisfacciones. La función distendida fue una de las cosas más lindas que nos pasó con la obra. Sentimos que hicimos algo chiquito y lo que recibimos fue enorme. Hay que convencer a los demás espectáculos de seguir con esta propuesta porque es realmente gratificante. Las familias lo valoran un montón y se necesita”, opinó Carla Calabrese, quien armó la compañía junto con otras personas apasionadas por el arte. En su caso, se desempeñaba como actriz y quería impulsar sus propios proyectos. El comienzo fue con musicales en inglés para colegios.  Después tradujeron las obras y las llevaron al Paseo La Plaza, donde también fueron un éxito. Así fue como conocieron al director y productor teatral Lino Patalano, quien les propuso realizar Sueño de una noche de verano. “Lino nos abrió la puerta del Maipo y quedó fascinado con la puesta en escena de Shakespeare. Después llegó Shrek. Todo pasó en diez años. Fue muy rápido. Fuimos aprendiendo de a poco todo, desde lo más chiquito hasta lo más grande”, concluyó esta promisora directora teatral de 46 años.

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