El peso y la presión pueden ayudar cuando el cuerpo se siente perdido en el espacio. 

¿Qué es la propiocepción?

Levantá el brazo, ahora cerrá los ojos. Si todavía sabés dónde está tu brazo, entonces tienes buena propiocepción. La propiocepción es la capacidad de saber dónde está nuestro cuerpo en el espacio. Cuando caminamos, levantamos una pierna, luego apoyamos el pie y volvemos a apoyar el otro pie, lo repetimos una y otra vez sin tener que mirar cada paso que hacemos, cuando estamos sentados en una silla sabemos dónde están nuestros brazos o el torso, no necesitamos tocarlos o mirarlos para saber que están ahí. Sin embargo, para muchas personas acciones tan cotidianas como caminar o sentarse son todo un desafío.

Si tu hijo parece no darse cuenta de la forma en que se sienta o es torpe cuando camina, seguramente tenga problemas de propiocepción. A veces, los niños con problemas de propiocepción responden bien al peso, la presión y el ejercicio. La resistencia añadida proporciona una mejor retroalimentación al cerebro, haciéndolos más conscientes de sus extremidades.

Algunos tips:

– Probar con un peso en la muñeca o en la mano al escribir

– Utilizar un peso sujeto al pie cuando está sentado, o un peso en el tobillo al caminar.

– Utilizar una almohadón o una pelota para dar retroalimentación al sentarse.

Tené en cuenta que estas son solo algunas ideas orientativas, cualquier actividad debe estar acompañada de las indicaciones del terapeuta. Es importante consultar con un terapista ocupacional para evaluar el uso del peso.

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