¿Qué puedo ofrecerle a un alumno que no para de morder a sus compañeros?

Últimamente, recibimos preguntas de docentes acerca de que estrategias usar cuando tienen en el aula niños que buscan estímulos sensoriales. “¿Qué puedo ofrecerle a un chiquito que no para de morder a sus compañeros?”, “se mueve constantemente…”, “se chupa el dedo y cuando lo hace, se calma”, entre otras preguntas, son las preocupaciones de padres y de docentes que tienen el desafío de educar a niños movedizos.

 

Pueden ser chicos sin diagnóstico, o que estén dentro del espectro autista, con TGD o TDAH o cualquier de las siglas que tanto asustan pero que no hacen más que mostrar que hay niños con desafíos en su desarrollo un poco más altos que otros niños. Cuanto más preparada está la escuela, la familia, los responsables de su cuidado, la comunidad de los padres de sus amigos y la sociedad toda, mucho más amable y fructífera para todos será la experiencia de verlos crecer y desplegar todo su potencial.

 

A los niños que buscan permanentemente estímulos sensoriales se les dificulta mucho el seguimiento de las consignas dentro del aula. Y si bien detrás de ese niño hay terapeutas y padres atentos, que ponen todo su conocimiento para que el niño vaya al colegio y se integre con naturalidad, es central que el docente tenga la inquietud de saber como acompañar y ofrecer estrategias efectivas a niños con este tipo de desafíos.

 

 

Junto con un terapista ocupacional elaboramos esta lista de las estrategias posibles para poner en marcha frente a un niño que adopta conductas disrruptivas dentro del grupo.

 

En el pupitre del colegio 

  • Almohadón inflable para balancearse
  • Velcro para tocar debajo de la mesa
  • Auriculares para reducir ruidos durante tareas independientes
  • Uso de un chaleco de peso o de compresión (bajo indicación de terapista ocupacional a cargo del tratamiento)
  • Banda elástica colocada entre las patas de la silla para que los pies jueguen con ella libremente
  • Topper para lápiz masticable

Durante el tiempo de piso 

  • Lo ideal es que se siente cerca de la maestra para minimizar la distracción visual.
  • Invitar a los chicos a que se acuesten sobre la panza o antebrazos apoyados para aumentar la entrada propioceptiva
  • Exprimir o tirar de juguete o fidget

Periódicamente durante todo el día. 

  • Tené a mano una caja con herramientas sensoriales para calmar o aumentar el enfoque.
  • Ofrecele una pelota para apretar
  • Pedile que camine como un oso o como un cangrejo
  • Proponele que traslade una pila de libros o que empuje un carrito
  • Proponer el uso de una remera sensorial
  • Aplicale presión profunda con una pelota o rodillo terapéutico
  • Propone el uso de un mordillo para masticar o que sostenga con sus manos un gel inquieto

 

 

Y por sobre todo, la estrategia central para los docentes es “hacer equipo” con padres y terapeutas, abrirse a ellos y aceptar las propuestas para adaptar el ambiente y conversar con sus compañeros de clases y sus padres acerca de las necesidades sensoriales del niño para que también acompañen el proceso.

 

Entre todos, con amor y paciencia, podemos contribuir nuestro pequeño granito de arena para construir una sociedad más inclusiva. Y para que podamos aprender más entre todos, dejanos tu comentario con alguna estrategia que funcionó para tu hijo o paciente y que puede ser de utilidad para los maestros o directores de escuelas. Te animás ?

 

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