Los médicos y sus sentencias

Llevábamos largos meses de internación y hablando con médicos de diversas especialidades sobre la salud de nuestra hija, pero la sensación era que a esta historia le faltaban aclaraciones. ⁣

Los médicos eran esquivos para anunciarnos la discapacidad de Sofía. Hablábamos sobre lo urgente o sino, recurrían a la jerga médica: ¨cerebro inmaduro¨, ¨quistecitos de agua¨ o ¨retraso madurativo¨. Atontados emocionalmente por verla poner el cuerpo tantas veces, poco podíamos entender esos términos y eran la mejor garantía para evitar una conversación difícil. ⁣

Finalmente, un día el neurólogo y la doctora del piso nos llamaron y nos llevaron hacia el final de un pasillo que estaba lleno de habitaciones vacías. Entramos los cuatro en una, y cuando cerraron la puerta el olor a desinfectante y el frío del lugar se intensificaron. ⁣

“No va hablar, no escucha, no ve, no va a tener amigos, no va a caminar, va a ser una planta” fueron las sentencias del neurólogo que resonaron como balas dentro de esa habitación y que impactaron certeramente en nuestros corazones. Mientras disparaba, la doctora sostenía una mano con otra y sus ojos parecían no querer vernos, se movían nerviosamente y ocultaban algo de tímida sensibilidad. Mientras el padre ya estaba en el suelo, yo ya no escuché más. La puerta se cerró detrás de ellos y el eco del portazo no lo oí, solo tenía la sensación que nos dejaron encerrados en el no-lugar, estábamos ya formalmente fuera del sistema. ⁣

Muchos años después, esa escena tan extrema, por los tonos usados, por los vaticinios cumplidos y no cumplidos, me llenan de horror. La comunidad médica debería recibir capacitación concreta acerca de cómo comunicar a los padres ese primer contacto con la discapacidad de un ser amado. Debería ser comunicado con reales dosis de certeza y con amorosa visión de futuro, además de transmitir energía positiva para acompañar a su hijo, tenga la condición que tenga.⁣

Durante muchos años, la oscuridad implícita en esas palabras sólo sirvió para pintarnos de negro la visión que teníamos de Sofía y estoy segura que esto le ocurrió y sigue ocurriendo a muchas familias que transitaron caminos parecidos.

Ese telón de fondo oscuro existió hasta que nos dimos cuenta que la felicidad es posible, más allá de los cambios que implico en relaciones familiares, con amigos, trabajo, vacaciones, rutinas: todo en mayor o menor medida sufrió cambios.

Quiero contarles a esos padres que acaban de tomar contacto con la discapacidad de su hijo que es un camino duro, no me gusta mentir, pero con el paso del tiempo van a poder encontrar un equilibrio y sobre todo van a sentir el amor que sus hijos les dan, mas allá de cualquier opinión medica. Aprender a cuestionar a los médicos y a poner en duda sus sentencias es necesario para alcanzar una vida plena.

Daniela Briñon⁣

creadora de Zona de Sentidos

mamá de Sofia y Clara

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